¿Las múltiples opciones de filamentos disponibles en el mercado le confunden? Esta guía actualizada le ofrece un desglose de cada una de las variedades, desde el PLA cotidiano hasta el PEEK de alto rendimiento, para que pueda imprimir de forma más inteligente.
Adquirir una impresora 3D le abre las puertas a todo un universo de posibilidades. Ya se trate de imprimir un objeto funcional, como un pomo de puerta, o una pieza recreativa, como miniaturas para juegos de mesa, hay un elemento común que intervienen en todas las creaciones: el filamento para impresión 3D. Si no distingue el PLA del ABS, o si no está seguro de si necesita nailon o polipropileno, está en el sitio adecuado.
A continuación, le ofrecemos una visión general y fácil de entender (con todos los datos esenciales y útiles) de todos los tipos de filamentos para impresoras 3D habituales que puede encontrar. Desde los materiales más divertidos, como el PLA que cambia de color, hasta los más resistente, como el polipropileno reforzado con fibra de carbono, le mostramos cuáles utilizar y cómo hacerlo.

Tanto si desea imprimir armaduras de cosplay en PLA, piezas resistentes a impactos en ABS o componentes flexibles en TPU, esta guía le ayudará a elegir el material adecuado y a obtener los mejores resultados posibles. En casi todas las categorías encontrará enlaces a nuestras guías detalladas sobre cómo imprimir con estos materiales y las principales marcas que recomendamos. Los filamentos para impresión 3D representan un sector de negocio importante. Se prevé que, en 2025, se vendan filamentos por valor de más de mil millones de dólares. Lamentablemente, no todos los materiales valen lo que cuestan.
Acompáñenos a explorar todo el abanico de filamentos para impresión 3D y a descubrir cuáles son los adecuados para su próximo proyecto.
Los polímeros más utilizados para la impresión 3D son seis: PLA, ABS, PETG, TPU, nylon y PC. Aunque las cifras varían, se calcula que el 50 % del mercado del filamento lo copa el PLA, con una amplia gama de propiedades y tipos. En esta primera categoría, le presentamos los seis filamentos para impresoras 3D más utilizados, todos ellos populares por sus propiedades físicas específicas.

En el ámbito de la impresión 3D para usuarios particulares, el ácido poliláctico (PLA) es el rey. Aunque a menudo se compara con el ABS (posiblemente el siguiente en la línea de sucesión al trono de los materiales), el PLA es sin duda el tipo de filamento para impresoras 3D más popular, y por una buena razón: es fácil de imprimir en casi cualquier impresora, está disponible en una enorme variedad de colores y estilos, y suele ser el material más barato.
En general, el PLA es fácil de imprimir porque tiene una temperatura de impresión más baja que la mayoría de los otros filamentos y no se deforma tan fácilmente, lo que significa que no se requiere una cama de impresión calefactada (aunque, sin duda, ayuda). Otra ventaja de utilizar PLA es que, generalmente, se considera un filamento inodoro, aunque muchos comentan que, dependiendo del tipo de PLA que se use, huele a caramelo dulce. En cualquier caso, todas las operaciones de impresión 3D deben realizarse siempre en un entorno bien ventilado.
Otro aspecto atractivo del PLA es que está disponible en una abundancia casi infinita de colores y estilos, tantos que la mayoría de los usuarios aficionados nunca necesitarán salir del ámbito de este filamento.
Principales tipos de PLA:
El PLA es más respetuoso con el medio ambiente que muchos otros filamentos para impresión 3D porque se fabrica a partir de recursos renovables de origen vegetal, principalmente almidón de maíz (el más común), caña de azúcar, mandioca u otros cultivos ricos en carbohidratos. El PLA es biodegradable solo en condiciones de compostaje industrial (calor intenso, humedad y actividad microbiana). En los vertederos o entornos habituales, se comporta como cualquier otro plástico.
En este caso, sería mejor preguntar «¿Cuándo no debería usar PLA?». En comparación con otros tipos de filamentos para impresión 3D, el PLA puede resultar frágil y quebradizo. Esta es la principal razón por la que los usuarios pasan del PLA a otros polímeros, como los que se indican a continuación.
También debe evitar utilizar PLA con artículos que deban soportar temperaturas elevadas, como en el caso de piezas para uso en exteriores en verano, ya que este material tiende a deformarse cuando se somete a temperaturas a partir de los 60 °C. Para el resto de aplicaciones, el PLA es una buena opción general como filamento para impresión 3D.
Normalmente se suele utilizar en maquetas, juguetes sometidos a bajo desgaste, piezas de prototipos y elementos para almacenaje.
El acrilonitrilo butadieno estireno (ABS) es menos popular que el PLA para la impresión 3D cotidiana, probablemente por los peligrosos vapores que desprende. Sin embargo, en términos de propiedades del material, en realidad el ABS es ligeramente superior al PLA, a pesar de ser más difícil de imprimir (es propenso a la deformación si no se utiliza una cama de impresión calefactada y algún tipo de adhesivo).
Comúnmente utilizado en el modelado por inyección, el ABS se encuentra en muchos productos para el hogar y de consumo, como piezas de LEGO o cascos para bicicleta.
Los productos fabricados con ABS presumen de una gran durabilidad y capacidad para soportar altas temperaturas. Sin embargo, los aficionados a la impresión 3D deben tener en cuenta la alta temperatura de impresión del filamento, su tendencia a deformarse durante el enfriamiento y los humos intensos y potencialmente peligrosos que emanan de él. Asegúrese de imprimir utilizando una cama calefactada y en un espacio bien ventilado (o con una carcasa cerrada).
El ABS es resistente y puede soportar altas tensiones y temperaturas. También es moderadamente flexible, aunque sin duda más adelante en esta lista encontrará mejores opciones en ese aspecto. Estas propiedades hacen del ABS un buen filamento 3D, adecuado para muchas aplicaciones, aunque especialmente apropiado para la impresión de objetos 3D que se manipulen, calienten o puedan caerse con frecuencia. Por ejemplo, puede usarlo para imprimir fundas para teléfonos, juguetes sometidos a gran desgaste, mangos de herramientas, componentes de las molduras de los automóviles y cajas para conexiones eléctricas.
El PETG (polietileno tereftalato de glicol) es un filamento de impresión 3D muy utilizado y conocido por su equilibrio entre resistencia, flexibilidad y facilidad de uso. Se trata de una versión modificada del PET (el plástico utilizado en las botellas de agua), al que se añade glicol para reducir su fragilidad y mejorar su transparencia y durabilidad. El PETG combina las mejores características del PLA y el ABS, lo que lo convierte en un material versátil para una amplia gama de aplicaciones.
El PETG es semirrígido, resistente a los impactos y presenta una buena resistencia química y a la humedad. Ofrece mayor durabilidad y resistencia que el PLA, a la vez que es más fácil de imprimir que el ABS. El PETG también es menos propenso a la deformación, lo que significa que generalmente no requiere del uso de una cámara de impresión cerrada. Se imprime a temperaturas moderadas (normalmente, entre 220 °C y 250 °C), y se adhiere bien a la cama de impresión, con una contracción mínima. Además, es apto para el contacto con alimentos (en algunas formulaciones), reciclable y está disponible en variantes transparentes o coloridas.
Sin embargo, cuando imprima con PETG, debe tener en cuenta tres aspectos importantes:
El PETG es un buen filamento polivalente, y destaca sobre muchos otros tipos de filamentos para impresoras 3D por su flexibilidad, fuerza y resistencia a las altas temperaturas y a los impactos. Es el filamento 3D ideal para objetos funcionales que vayan a estar sujetos a altas presiones, como piezas mecánicas, piezas de impresoras 3D o componentes de protección. El PETF reciclado hecho de viejas botellas y otras fuentes es incluso aún mejor para el medio ambiente.
El TPU (poliuretano termoplástico) es un filamento para impresión 3D flexible, similar al caucho, conocido por su elasticidad, durabilidad y resistencia a los impactos. Pertenece a la categoría más amplia de los TPE (elastómeros termoplásticos), pero el TPU es, con diferencia, la variante más utilizada en la impresión 3D debido a su excelente imprimibilidad y resistencia mecánica.
A diferencia de los filamentos rígidos como el PLA o el ABS, el TPU puede doblarse, estirarse, comprimirse y absorber impactos, por lo que es ideal para piezas funcionales que deban soportar gran desgaste o tensión mecánica.
En comparación con otros filamentos más rígidos, el TPU requiere de algunos ajustes. Su naturaleza flexible lo hace propenso al encordado (stringing) y al rezumado (oozing), especialmente si se utilizan velocidades de impresión altas. Para obtener los mejores resultados, el TPU suele imprimirse lentamente (alrededor de 20 o 30 mm/s) y funciona de forma más fiable con extrusores de accionamiento directo, que proporcionan un mejor control de la trayectoria del filamento. También se puede usar con extrusores tipo Bowden, pero estos a menudo requieren más ajustes para evitar atascos o flujos irregulares.
El TPU se utiliza habitualmente en aplicaciones en las que la flexibilidad y la resistencia sean esenciales, como fundas de teléfono, cubiertas protectoras, sellos, juntas y empuñaduras personalizadas. También es uno de los materiales preferidos para fabricar componentes amortiguadores de vibraciones, como parachoques para drones, neumáticos de coches de radiocontrol y piezas de suspensión. Otros usos creativos incluyen artículos para llevar puestos, como suelas de zapatos y correas de reloj, así como herramientas ergonómicas y carcasas blandas para aparatos electrónicos.
Si bien el TPU no funciona bien en entornos de altas temperaturas y puede carecer de la precisión dimensional de los plásticos rígidos, destaca en situaciones que exigen un equilibrio entre flexibilidad, resistencia y durabilidad. Para aquellos fabricantes e ingenieros que necesiten piezas duraderas y flexibles, el TPU supone una solución fiable y versátil, una vez definidos los ajustes adecuados.
Utilice materiales flexibles cuando cree objetos que deban soportar mucho desgaste. Si su pieza impresa en 3D debe doblarse, estirarse o comprimirse, estos filamentos para impresoras 3D deberían estar a la altura de la tarea. Por ejemplo, puede usarlos para imprimir juguetes, carcasas para teléfonos o accesorios (como pulseras). El TPC se puede utilizar para aplicaciones similares, pero funciona especialmente bien en entornos más exigentes, como en exteriores, o en cualquier lugar donde vaya a estar expuesto a altas temperaturas, como dentro de un coche.
l nailon, también conocido como poliamida (PA), representa una popular familia de polímeros sintéticos utilizados en muchas aplicaciones industriales, y destaca cuando la resistencia y la durabilidad son requisitos fundamentales.
A medida que mejoran las capacidades de las impresoras 3D (con cabezales más avanzados, cámaras cerradas con mejor control de la temperatura y estaciones de filamento con control de humedad), resulta más sencillo evitar los problemas que antes afectaban a la impresión con nailon, como la deformación o la absorción de humedad. Por consiguiente, el nailon se ha vuelto un material al alcance de más usuarios, que desbloquea un nuevo nivel de rendimiento que el PLA no puede igualar, tanto si se trata de construir prototipos funcionales o piezas de repuesto para uso final.
Hay muchos tipos de nailon, desde los de base biológica sostenible fabricados con aceite de ricino hasta los basados en combustibles fósiles. El nailon puede tener incorporadas fibras de vidrio, fibras de carbono y Kevlar. Hay nailon especialmente formulado para altas temperaturas e incluso nailon reciclado a partir de productos comerciales, incluidas redes de pesca desechadas. Existen las variantes PA6, PA6/66, PA11 y PA12, cuyo precio oscila entre los 30 y los más de 200 € el kg.
Al igual que el PETG, el nailon es higroscópico, lo que significa que absorbe la humedad. Por tanto, recuerde guardarlo en un lugar fresco y seco para mantener el filamento en óptimas condiciones. De ese modo, ayudará a mejorar la calidad de sus impresiones.
Dada la resistencia, flexibilidad y durabilidad del nailon, este tipo de filamento para impresión 3D puede utilizarse para crear herramientas, prototipos funcionales o piezas mecánicas (como bisagras, hebillas o engranajes).
El policarbonato (PC), además de ser uno de los filamentos para impresión 3D más duros de los que se incluyen en esta lista, es extremadamente duradero y resistente tanto al impacto físico como al calor (puede soportar temperaturas de hasta 110 °C). Por ese motivo, los aficionados recurren a él para imprimir lámparas y accesorios de iluminación. También se utiliza habitualmente en ingeniería, fabricación y aplicaciones industriales, ya que se trata de un material resistente y capaz de soportar la tensión mecánica y el uso repetido sin agrietarse ni deformarse.
El policarbonato no es fácil de imprimir en impresoras de escritorio estándar. Normalmente, necesita una temperatura de cabezal alta, que oscila entre los 260 y los 310 °C, y una cama de impresión que se caliente por encima de los 90 o 100 °C. Se recomienda encarecidamente una cámara de impresión cerrada o con calefacción activa para reducir el alabeo (warping) y la separación de las capas. Además, como el material es higroscópico, debe almacenarse en un entorno seco para evitar la absorción de humedad que puede comprometer la calidad de las impresiones.
Debido a sus propiedades físicas, el PC es un filamento ideal para piezas impresas en 3D que necesiten conservar su resistencia, dureza y forma en entornos de altas temperaturas, como es el caso de componentes eléctricos, mecánicos o de automoción. También puede aprovechar su claridad óptica para proyectos de iluminación, pantallas y otras aplicaciones que requieran un material transparente. Además, este tipo de filamento se encuentra habitualmente en equipos de protección, como pantallas faciales, viseras de seguridad y cubiertas resistentes a los impactos. La claridad óptica del material lo hace adecuado para aplicaciones de iluminación, mientras que sus excelentes propiedades aislantes e ignífugas (en determinadas mezclas) lo convierten en una opción fiable para carcasas de componentes electrónicos.
Ahora que hemos visto en detalle los seis tipos de filamentos básicos, veamos algunas variaciones interesantes y divertidas. En general, se basan en los seis materiales anteriores, pero incorporan aditivos que influyen en la forma en que se imprime con ellos.
Anteriormente, nos hemos centrado sobre todo en características físicas como la resistencia, la flexibilidad y la durabilidad; los siguientes tipos de filamentos 3D son populares por su acabado, composición y otras características especiales.
Gracias a la naturaleza principalmente estética de estos filamentos, son especialmente populares en el uso de impresoras 3D por parte de aficionados, pero funcionan igual de bien a la hora de crear prototipos de productos.
Muy populares entre quienes no desean que sus impresiones 3D tengan ese aspecto “plástico”, los filamentos rellenos de madera están ganando cada vez más seguidores. Normalmente, estos filamentos contienen un 70 % de PLA y un 30 % de fibras de madera, aunque la proporción puede variar según el fabricante. Actualmente, entre muchas otras variantes, puede elegir entre abedul, coco, bambú, madera genérica o cedro. Nos ha impresionado la sensación de madera de las impresiones resultantes: desde la textura hasta el olor, todo parece real. Esto significa que las piezas de madera impresas en 3D pueden tratarse como madera real, por lo que es seguro lijarlas y aplicar sobre ellas diferentes pinturas y recubrimientos.
Un aspecto que hay que tener en cuenta, y del que quizá no seamos conscientes, es el olor que desprenden los filamentos de madera al fundirse. Durante la impresión, emana del material un potente olor a madera quemada, así que asegúrese de contar con una ventilación adecuada.
Al igual que sucede con otros filamentos 3D, existen algunos pequeños inconvenientes al usar el filamento de madera. En este caso, el atractivo estético y táctil se consigue a costa de una menor flexibilidad y resistencia.
Tenga cuidado con la temperatura a la que imprime la madera, ya que demasiado calor puede dar lugar a un aspecto «caramelizado» o casi quemado. Por otro lado, el aspecto básico de sus creaciones de madera puede mejorar mucho con un poco de posprocesado tras la impresión. Los filamentos con madera también pueden acelerar ligeramente la degradación del cabezal de su impresora 3D, ya que las fibras de madera de las que están compuestos son abrasivas y pueden desgarrar otros materiales más blandos, como el latón.
La madera es popular entre aquellos objetos más apreciados por su aspecto natural que por sus capacidades funcionales. Considere la posibilidad de utilizar filamento para impresión 3D relleno de madera cuando imprima objetos que vaya a exponer sobre un escritorio, una mesa o una estantería. Por ejemplo, puede resultar interesante para imprimir cuencos, estatuillas o trofeos. Una aplicación realmente creativa de la madera como filamento para impresión 3D es la creación de modelos y maquetas a escala, como los que se utilizan en arquitectura.
Hay dos tipos distintos de filamentos metálicos: los que tienen suficiente metal incrustado para dar la apariencia de metal cuando se pulen, y los que en realidad son mayoritariamente metálicos y producen piezas de metal casi sólidas tras varios pasos de procesamiento.
Con fines estéticos, estos filamentos con carga metálica (compuestos por una mezcla de polvo metálico y PLA o ABS) ofrecen un aspecto y una textura muy similares al metal. Incluso algunas piezas impresas resultan pesadas y pueden llegar a oxidarse. Para obtener piezas metálicas reales a partir de filamento, consulte los filamentos metálicos en la sección profesional que encontrará más abajo.
Bronce, latón, cobre, aluminio y acero inoxidable son solo algunas de las variedades de filamentos metálicos para impresoras 3D disponibles en el mercado. Si está buscando un acabado en particular, puede pulir, desgastar o deslustrar los objetos metálicos impresos: con un poco de posprocesado obtendrá excelentes resultados.
Tenga en cuenta que, cuando imprima con metal, tendrá que sustituir el cabezal un poco más a menudo. Al igual que en el caso de los filamentos que contienen fibras, los granos de metal son algo abrasivos y provocan un mayor desgaste del cabezal. Esa abrasión actúa especialmente rápido sobre materiales relativamente blandos como el latón.
Los filamentos 3D más utilizados están compuestos en un 50 % de polvo de metal y en otro 50 % de PLA o ABS, pero también hay mezclas donde el polvo de metal representa hasta el 85 % del material.
Puede utilizar un filamento que contenga metal para sus impresiones por motivos estéticos o funcionales. Por ejemplo, las figuritas, maquetas, juguetes y fichas pueden tener un aspecto estupendo cuando se imprimen en filamento 3D de metal. El filamento metálico para impresoras 3D puede utilizarse también para crear piezas de uso práctico, como herramientas, rejillas o componentes de acabado, siempre que no tengan que soportar demasiada tensión.
En nuestra opinión, todos deberíamos utilizar más filamento reciclado en aras de la sostenibilidad. La razón por la que muchos no lo hacen es porque piensan que el filamento reciclado no tendrá el mismo aspecto ni el mismo rendimiento que el filamento nuevo, lo cual no es cierto. El filamento reciclado para impresoras 3D ha avanzado mucho y, en muchas aplicaciones, es indistinguible del nuevo.
El filamento reciclado, normalmente disponible en PLA, nailon o PET, se fabrica a partir de residuos de plástico que se han procesado y transformado en nuevas bobinas de filamento, del mismo modo que las botellas de plástico se reciclan y se convierten en botellas de plástico nuevas. Estos residuos suelen provenir de fuentes posconsumo, como envases, o de fuentes posindustriales, como restos de fabricación o redes de pesca en desuso. El plástico se recoge, se limpia, se tritura y se extrude en forma de filamento, ofreciendo una alternativa sostenible a los materiales plásticos nuevos. Este proceso favorece la economía circular y reduce la huella medioambiental asociada a la impresión 3D.
Los filamentos reciclados son una excelente opción cuando la sostenibilidad es una prioridad, como en oficinas con certificación ecológica, instituciones educativas o empresas que buscan reducir los residuos. Son ideales para la fabricación de prototipos, la creación de componentes no críticos o la producción de grandes volúmenes de impresiones donde un rendimiento mecánico de primer nivel no es esencial. Estos filamentos son especialmente adecuados para entornos educativos, espacios comunitarios de creación (makerspaces) o iniciativas de marca que den prioridad a los valores ecológicos.
Al imprimir con filamento reciclado, es importante ajustar la configuración de la impresora de modo que tenga en cuenta las posibles variaciones de diámetro o consistencia. Muchos de estos materiales absorben la humedad con facilidad, por lo que utilizar una caja estanca o un secador de filamento ayuda a garantizar la calidad de las impresiones. Comprobar que el filamento cumple con ciertas certificaciones de sostenibilidad, como RoHS o ISO 14021, puede proporcionarle una mayor seguridad sobre su rendimiento y sus credenciales medioambientales. Por último, es recomendable comenzar con impresiones de prueba más pequeñas para confirmar la calidad del material antes de avanzar con trabajos más grandes y complejos.
El filamento conductor es un tipo de material emergente ideal para desde pequeños proyectos electrónicos caseros y pequeños circuitos hasta aplicaciones industriales.
El filamento conductor para impresoras 3D hace lo que su nombre indica: conducir la electricidad, mientras que la mayoría de los plásticos son aislantes eléctricos. Mediante la adición de partículas conductoras de carbono, en su mayoría grafeno, a los materiales de base, como el PLA o el nailon, estos materiales pueden disipar las cargas eléctricas antes de que estas puedan dañar los componentes electrónicos.
Si desea proteger sus componentes electrónicos de descargas eléctricas, necesitará un material conductor o seguro para EDS (espectroscopía de rayos X con dispersión de energía). La impresión 3D de carcasas, accesorios y herramientas con filamentos a prueba de descargas electrostáticas puede proteger sus dispositivos. Con estos materiales, puede imprimir carcasas de placas de circuitos, herramientas y accesorios utilizados en pruebas electrónicas, así como otras piezas y productos que protegerán sus componentes electrónicos de las cargas eléctricas.
Aunque este tipo de filamento para impresión 3D solo admite circuitos de bajo voltaje, el cielo es el límite en lo tocante a proyectos de electrónica personalizados. Si está experimentando, pruebe a acoplar una placa de circuitos con LED, sensores o incluso una Raspberry Pi. Si busca algo un poco más específico, las ideas más populares incluyen mandos de juegos, teclados digitales y paneles táctiles (trackpads).
Se trata de un filamento para impresoras 3D que brilla en la oscuridad. Deje sus impresiones expuestas a la luz durante un rato, luego apáguela y contemple el resplandor.
¿Cómo funciona? Es simple. Basta con mezclar materiales fosforescentes con una base de PLA o ABS. Gracias a estos materiales añadidos, un filamento de impresora 3D fosforescente es capaz de absorber y posteriormente emitir fotones, básicamente partículas elementales de luz. Por eso, sus impresiones solo brillarán tras haber estado expuestas a la luz: tienen que almacenar energía antes de poder liberarla. Los filamentos fosforescentes tienden a ser abrasivos para los cabezales de latón normales, así que si imprime a menudo con ellos, puede que su cabezal se vaya desgastando con el tiempo.
Para obtener los mejores resultados, le recomendamos que imprima sus modelos con paredes gruesas y poco relleno. Cuanto más gruesas sean las paredes, ¡más intenso será el brillo!
Pensando en ese inquietante resplandor verde, casi parece una obviedad sugerir que utilice un filamento que brille en la oscuridad para sus proyectos de Halloween, como calabazas talladas o decoraciones para las ventanas. Otro uso en el que estos filamentos «se lucen» es en la fabricación de complementos (como joyas), juguetes y figuritas. También hay usos prácticos e incluso industriales para el filamento fosforescente, como la impresión de marcadores de seguridad o señales de precaución.
¿Recuerda aquellas camisetas de los 80 que cambiaban de color según la temperatura corporal? ¿Y los anillos que reflejan el estado de ánimo? Pues bien, se trata de la misma idea: los filamentos para impresión 3D que cambian de color también lo hacen en función de los cambios de temperatura o de la intensidad de la radiación ultravioleta.
Los filamentos de esta categoría generalmente tienden a cambiar entre un gradiente de dos colores, por ejemplo, de morado a rosa, de azul a verde o de amarillo a verde.
Al igual que ocurre con otros tipos de filamentos exóticos para impresoras 3D, el filamento que cambia de color está disponible en mezclas tanto de PLA como de ABS.
Este tipo de filamento no tiene características físicas, funcionales o de textura particulares, sino que ha sido diseñado con fines puramente estéticos. Úselo para aquellos proyectos que normalmente imprimiría con filamento PLA o ABS, y añada así un toque visual original con este filamento 3D. Por ejemplo, puede imprimir carcasas de teléfono, accesorios, juguetes o cajas de almacenaje.
El poliestireno de alto impacto (HIPS) es un termoplástico duradero que combina la rigidez del poliestireno con caucho, añadido para mejorar la resistencia a los impactos. Comercialmente, se utiliza en envases y embalaje, carcasas de aparatos electrónicos y señalización.
En la impresión 3D, el HIPS es más conocido como un material soluble para la creación de soportes, especialmente para el ABS. En las impresoras de doble extrusión, el HIPS se puede utilizar para imprimir estructuras de soporte complejas que posteriormente se disuelven en limoneno, dejando al descubierto unas impresiones finales limpias y detalladas.
Aunque a menudo queda eclipsado por su función como material de soporte, el HIPS también es muy efectivo como filamento principal. Se imprime con menos deformación que el ABS, es fácil de lijar, pegar y pintar, y ofrece una mayor resistencia a los impactos que el PLA. Su moderada resistencia y la facilidad para darle acabado lo convierten en una buena opción para piezas funcionales, prototipos y modelos que serán sometidos a procesos de posproducción.
El PVA, como verá más abajo, es otro material de soporte soluble muy popular, pero la ventaja del HIPS es que se imprime a una temperatura más alta (entre 230 y 250 °C aproximadamente), lo que lo hace compatible con ABS, ASA y filamentos similares. También se trata de un termoplástico más rígido y estructural, capaz de soportar grandes voladizos o piezas complejas sin colapsar a mitad de la impresión.
Para crear soportes solubles (especialmente en piezas creadas con ABS)
Para piezas que necesiten resistencia al impacto y un acabado liso
Cuando se trabaje en modelos que se vayan a pintar o pegar
El alcohol polivinílico (PVA) es soluble en agua y es precisamente esta característica la que se aprovecha en su uso comercial. Entre los usos más populares están el envasado de detergentes para lavavajillas o la creación de bolsas para cebo de pesca. El mismo principio se aplica en la impresión 3D, lo que convierte al PVA en un excelente material de soporte cuando se combina con otro filamento en una impresora 3D de doble extrusión. La ventaja de utilizar PVA en lugar de HIPS es que puede servir de soporte para más materiales y que se imprime a una temperatura más baja.
El inconveniente es que se trata de un material ligeramente más difícil de manejar. También debe tener cuidado al almacenarlo, ya que la humedad del ambiente puede dañar el filamento antes de usarlo. Es imprescindible utilizar cajas estancas o bolsas de sílice si desea mantener su bobina de PVA en buen estado durante un largo periodo de tiempo.
Por desgracia, el PVA puede costar entre dos y tres veces más por kilogramo que el HIPS.
El BVOH (copolímero de alcohol vinílico y butenodiol) es un filamento de impresión 3D soluble en agua que se utiliza principalmente como material para crear soportes en impresoras de doble extrusión. Está diseñado para funcionar especialmente bien con materiales de ingeniería como PLA, PETG, ABS, nailon y algunos poliésteres. En comparación con el PVA (alcohol polivinílico), al que suele sustituir, el BVOH se disuelve más rápido, de forma más completa y con menos residuos, lo que lo hace ideal para crear geometrías complejas, cavidades internas y voladizos cuyo soporte sería imposible de otro modo.
El filamento PVA es una gran elección como material de soporte en impresiones complejas con voladizos. También es una opción mejor que el HIPS si usted prioriza el respeto por el medio ambiente y la facilidad de uso por encima del coste o la resistencia.
A diferencia de los demás filamentos de esta lista, el filamento de limpieza para impresoras 3D no se utiliza para imprimir objetos, sino para limpiar los extrusores de las impresoras. Su finalidad es eliminar cualquier material que pueda haber quedado en el hotend de impresiones anteriores. Aunque es una buena práctica general, el uso de filamentos de limpieza en su impresora 3D es especialmente útil cuando se pasa de un material a otro con temperaturas de impresión o colores diferentes.
El procedimiento general consiste en introducir manualmente el filamento de limpieza de la impresora 3D en un cabezal de impresión calentado para forzar la salida del material antiguo, enfriar ligeramente el hotend y volver a sacar el filamento. Para obtener información más detallada, consulte la información proporcionada por el fabricante sobre el filamento que esté utilizando.
Información útil adicional:
Es recomendable utilizar filamento de limpieza en su impresora 3D entre impresiones que utilicen dos materiales con requisitos de temperatura o colores muy diferentes. En general, es importante realizar algo de mantenimiento del hotend de vez en cuando.
Aunque hemos dado a los siguientes tipos de filamentos la etiqueta «de ingeniería», cualquiera puede utilizarlos siempre que su impresora 3D pueda extrudir a suficiente temperatura (aunque algunos requieren de una carcasa cerrada). Al trabajar con estos filamentos, es posible que tenga que prestar más atención a los ajustes de impresión específicos de cada uno y que deba secarlos antes de utilizarlos.
En comparación con los tipos de filamentos ya mencionados, estos son más populares entre aquellos aficionados que comercializan sus impresiones 3D, así como, por supuesto, entre usuarios profesionales e industriales pertenecientes a una amplia variedad de sectores.
El polipropileno (PP) resulta excelente para aquellas aplicaciones que deben ser ligeras, estancas o duraderas. Son algunos usos populares la creación de recipientes para alimentos o líquidos, así como de clips y cierres que se doblen repetidamente. Aunque el PP se considera un material seguro para el contacto con alimentos, tenga en cuenta que la seguridad alimentaria en la impresión 3D no se limita a las propiedades del filamento.
Imprimir con PP tiene sus peculiaridades, así que vamos a explorar cómo imprimir y almacenar el material. Después, le ofreceremos algunas buenas opciones por si desea hacerse con algo de filamento.
Desgraciadamente, el PP es un material difícil de imprimir, que a menudo presenta una deformación o alabeo notables, y una adherencia de las capas mediocre. Si no fuera por estos problemas, el PP podría haber competido perfectamente en popularidad con el PLA y el ABS, debido a su alta resistencia química y mecánica.
El PP puede mezclarse con fibras de carbono para aumentar la rigidez de las impresiones.
Si puede controlar la deformación del PP, resultará adecuado para la mayoría de las impresiones que requieran un material resistente y ligero. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que, aunque este material se utiliza a menudo en el envasado de alimentos y medicamentos por considerarse apto para el contacto con ellos, el proceso de impresión 3D mediante modelado por deposición fundida (FDM) lo complica: los cientos (si no miles) de capas crean espacios donde las bacterias pueden acumularse, por lo que es mejor no intentarlo.
Cuando los filamentos para impresión 3D (como PLA, ABS, PETG o nylon) se refuerzan con partículas de fibras como carbono, vidrio o Kevlar, el resultado es un filamento compuesto que presenta propiedades mecánicas significativamente mejoradas. Estas fibras se mezclan uniformemente con el plástico base durante el proceso de fabricación del filamento, normalmente en concentraciones que oscilan entre el 10 % y el 30 % en volumen. Esta mezcla transforma el comportamiento del filamento tanto durante la impresión como en su uso final.
El principal efecto de la adición de estas partículas es un aumento sustancial de la resistencia y la rigidez. La fibra de carbono, por ejemplo, aumenta enormemente la rigidez y reduce la flexión de la pieza impresa, por lo que resulta ideal para aplicaciones estructurales. La fibra de vidrio aporta resistencia y capacidad de absorción de impactos, mientras que la fibra de Kevlar contribuye a la durabilidad y a la resistencia a la abrasión y la fatiga.
Además de aumentar la resistencia, el refuerzo con fibras suele mejorar la estabilidad dimensional del objeto impreso. La pieza tiende a deformarse menos y a mantener su forma con mayor precisión, lo que resulta especialmente valioso cuando se imprimen componentes funcionales que requieren tolerancias estrictas.
Sin embargo, estas mejoras tienen sus contrapartidas. Los filamentos reforzados con fibra son más abrasivos que los normales, lo que significa que desgastarán rápidamente los cabezales de latón. Por este motivo, al imprimir con materiales compuestos, es importante utilizar un cabezal de acero endurecido o con punta de rubí. El filamento también puede ser ligeramente más quebradizo, dependiendo del tipo de fibra y su concentración, y puede resultar menos flexible que su homólogo sin relleno. Además, la impresión con filamentos rellenos de fibra puede requerir una temperatura del cabezal más elevada y una calibración más precisa.
Estos materiales compuestos rellenos son ideales para aplicaciones que requieren una resistencia, rigidez, durabilidad o estabilidad térmica superiores a las que los filamentos estándar pueden ofrecer. Los usos típicos incluyen la fabricación de componentes estructurales, piezas para drones, repuestos de automóviles y plantillas o accesorios de sujeción.
El filamento metálico, introducido hace unos años y cuya popularidad se ha disparado, se utiliza para crear piezas metálicas reales y sólidas. Usuarios particulares y profesionales recurren a este material para fabricar desde pequeñas figuras hasta recambios de piezas o herramientas. El beneficio es un ahorro enorme de tiempo y costes en comparación con el mecanizado o el moldeo de metales, pero existen inconvenientes, como el posprocesado.
Varios fabricantes de impresoras 3D mediante modelado por deposición fundida (FDM), como UltiMaker, BCN3D y Anycubic, han lanzado configuraciones de impresora que permiten imprimir con filamento metálico en sus máquinas. Los filamentos metálicos para la creación de piezas de metal solo están disponibles a través de un reducido número de fabricantes, entre los que se incluyen BASF y The Virtual Foundry. Estos filamentos contienen un alto porcentaje de polvo metálico (alrededor del 80 %), pero no producen piezas metálicas directamente al salir de la impresora; deben pasar por dos pasos de posprocesado: primero se elimina el plástico mediante fusión y, después, se condensa la pieza metálica.
Una ventaja clave del filamento metálico es lo fácil que resulta de imprimir en una impresora 3D normal. Tenga en cuenta que, cuando decimos “normal”, nos referimos a cualquier impresora de FDM con cama calefactada y cabezal de acero endurecido capaz de alcanzar las temperaturas requeridas, de entre 180 °C y 220 °C.
En teoría, puede imprimir con filamento metálico en máquinas de menos de 200 €, como una Ender 3 o una Anet A8, pero asegúrese de seguir las directrices de diseño de su fabricante de filamentos y del fabricante de su impresora, si dispone de ellas. Si no se le proporcionan valores específicos para el ancho de extrusión, la distancia de retracción y la velocidad, la densidad de relleno, la temperatura de la cama, la velocidad de impresión y otros parámetros, acabará teniendo que dedicar mucho tiempo y dinero a experimentar. Los filamentos metálicos cuestan a partir de 150 € los 500 gramos.
Por eso, algunos fabricantes de impresoras han “certificado” el material para su uso en sus máquinas, mientras que otros no.
En el tercer y último paso, la pieza intermedia se sinteriza y se convierte en un objeto metálico. Se produce una contracción no isotrópica del material, que ya debe tenerse en cuenta al diseñar o preparar el objeto para la impresión. Dependiendo del material, el porcentaje de contracción varía entre el 5 % y el 20 % (la hoja de especificaciones de cada filamento contiene la información específica).
Debido a su gran dureza y resistencia a la corrosión, los filamentos de base metálica son ideales para la fabricación de piezas como accesorios, fijaciones, herramientas y otras piezas funcionales y de uso final.
Los filamentos de cera y moldeables para impresoras 3D son materiales especiales diseñados para la fundición a la cera perdida. Se utilizan para crear moldes detallados para piezas metálicas, especialmente en joyería, odontología y prototipos industriales.
El proceso se denomina «fundición a la cera perdida» o «por inversión», y funciona aproximadamente de la siguiente manera:
El filamento de cera para impresoras 3D facilita el primer paso, ya que normalmente se tendría que tallar o mecanizar el molde con CNC a partir de un bloque de cera. Además, es posible perfeccionar aún más la pieza impresa en 3D una vez terminada, antes de realizar la fundición. Dicho esto, la técnica de fundición a la cera perdida para joyería y aplicaciones dentales suele realizarse con tecnología de impresión 3D en resina y una resina moldeable, debido al mayor nivel de detalle que este sistema permite.
El filamento a base de cera contiene cera real o compuestos similares a la cera, mientras que el filamento de resina moldeable o termoplástico está diseñado para derretirse como la cera, pero está hecho de plástico. En la técnica de fundición a la cera perdida también puede utilizarse el PLA, pero estos materiales especializados de cera y moldeables se funden de forma más limpia.
Como ya se ha mencionado, estos filamentos se utilizan principalmente en la fabricación indirecta de metales, en la que el modelo impreso se sacrifica para crear una pieza metálica mediante fundición a la cera perdida.
Los filamentos para impresión 3D de cera y moldeables se utilizan para crear modelos detallados que se eliminan aplicando calor durante el proceso de fundición a la cera perdida. En joyería, permiten producir rápidamente piezas metálicas complejas y personalizadas sin necesidad de esculpirlas a mano. La odontología los utiliza para crear coronas, puentes y estructuras precisas fundidas en aleaciones para uso dental. Las industrias aeroespacial y automovilística confían en este proceso para la creación de prototipos de piezas metálicas ligeras y complejas. Los artistas utilizan filamentos moldeables para producir esculturas y medallas con texturas finas, mientras que los ingenieros crean prototipos funcionales para pruebas. Los aficionados también se benefician de esta tecnología, ya que pueden utilizar estos filamentos para moldear herramientas y piezas personalizadas de forma doméstica. Su eliminación limpia mediante la aplicación de calor y su alto nivel de detalle hacen que este tipo de filamentos resulten esenciales para convertir diseños digitales en objetos metálicos duraderos.
El acrilonitrilo estireno acrilato (ASA) es conocido por su gran resistencia a los impactos y a los productos químicos, pero se creó básicamente para un fin: el uso en exteriores. Presenta alta resistencia a los rayos UV, gran rigidez, elevada tolerancia al calor y notable estabilidad frente a agentes químicos. El ASA coloreado resiste a la decoloración en el exterior.
Es el pariente fácil de imprimir del ABS, pero también requiere altas temperaturas tanto en el extrusor como en la cama de impresión, además de una carcasa para contrarrestar la deformación, el agrietamiento y el encogimiento. Ciertamente no es adecuado para todas las impresoras, pero lo pueden manejar las máquinas de escritorio más avanzadas y, por supuesto, las impresoras de modelado por deposición fundida industriales.
Aunque puede ser caro de comprar y difícil de imprimir, la calidad del ASA lo convierte en un filamento fantástico para usos exigentes y resistentes. Un gran inconveniente del ASA son sus vapores intensos y potencialmente peligrosos, por lo que debe utilizarse con precaución.
El ASA puede reforzarse con vidrio y otras fibras para mejorar su rigidez.
Para cualquier cosa, desde casitas para pájaros hasta gnomos de jardín personalizados o cubiertas de enchufes de repuesto, no busque más: este es el filamento para impresora 3D que necesita.
El POM, abreviatura de polioximetileno, es un plástico de ingeniería que se utiliza en cremalleras, rodillos, casquillos y engranajes. Además de tener un coeficiente de fricción espectacularmente bajo, presenta una gran dureza, así como una elevada resistencia a la temperatura, a los productos químicos y a la abrasión. Esto lo hace excelente para aplicaciones que implican contacto físico y deslizamiento.
Para la mayoría de los filamentos de esta lista, hay una diferencia significativa entre las impresiones hechas a nivel industrial y las hechas en casa en su impresora 3D. En el caso del POM, esa diferencia es menos relevante: la naturaleza suave del material supone que las piezas impresas pueden ser casi tan funcionales como las fabricadas en serie.
Asegúrese de usar una cama de impresión calefactada cuando imprima con filamento 3D de POM, ya que la primera capa puede presentar dificultades de adherencia. Especialmente debido a la relativa rareza del POM en el mundo de la impresión 3D, este material no se ha ajustado de manera óptima para el proceso de impresión. En comparación con otros materiales difíciles de imprimir que se han vuelto más accesibles, como el policarbonato y el nailon, el POM sigue representando un desafío.
Una nueva alternativa podría ser un nuevo filamento compuesto de nailon que acaba de lanzar UltiMaker este año. Se trata de un copolímero de nailon único, PA6/12 con fibra de carbono, que ofrece resistencia al desgaste y soporta temperaturas de hasta 180 °C. Se denomina slide debido a su baja fricción y a su fórmula de alta resistencia al desgaste, lo que lo hace ideal para piezas que implican contacto deslizante con otros materiales como el acero inoxidable.
Los mecanismos de engranajes en proyectos que utilizan motores (como los coches por radiocontrol) pueden ser un campo de aplicación adecuado para el POM. También es ideal para piezas que estén en contacto con metales en un mecanismo.
El PMMA (polimetilmetacrilato), también conocido como acrílico, metacrilato o plexiglás, es un filamento para impresión 3D muy apreciado por su claridad óptica, su rigidez y su resistencia a la intemperie. Produce piezas con un acabado brillante similar al vidrio y transmite la luz casi tan bien como este, lo que lo convierte en un material ideal para componentes transparentes o translúcidos. Aunque es mecánicamente resistente y presenta buena tolerancia a los rayos UV, también es quebradizo y puede agrietarse bajo tensión.
Imprimir con PMMA requiere altas temperaturas (normalmente, entre 230 y 250 °C en el caso del cabezal y entre 80 y 100 °C para la cama) y funciona mejor en una impresora cerrada, para minimizar la deformación y el agrietamiento. El material es higroscópico y debe mantenerse seco. Debido a las dificultades que presenta a la hora de imprimir, el PMMA resulta más adecuado para usuarios expertos.
Las aplicaciones más comunes incluyen cubiertas transparentes, difusores de luz, señalización, maquetas arquitectónicas y prototipos en los que la transparencia y la rigidez sean fundamentales. Este material puede ser una buena alternativa al policarbonato en proyectos que den prioridad a la apariencia por encima de la resistencia al impacto; sin embargo, la mayoría de los usuarios que buscan claridad óptica hoy en día suelen utilizar policarbonato (PC), ya que el PMMA resulta caro.
La polieterimida (PEI) fue desarrollada por primera vez en 1982 por la empresa General Electric (actualmente conocida como SABIC) bajo el nombre comercial de Ultem, denominación con la que aún se conoce comúnmente. Se trata de un plástico de alto rendimiento que se caracteriza por sus excelentes propiedades térmicas, mecánicas y eléctricas, y que se utiliza con frecuencia como una alternativa rentable al metal. Su precio puede superar los 350 € por kilo, por lo que se considera estrictamente un material de grado de ingeniería.
El PEI ofrece a los fabricantes una elevada relación resistencia-peso, lo que lo hace lo bastante fuerte como para sustituir al acero en algunas aplicaciones y, al mismo tiempo, lo suficientemente ligero como para reemplazar al aluminio en otras, especialmente en el sector aeroespacial.
Existen muchas versiones de Ultem, siendo la más común el Ultem 1000. El Ultem 1010 es un material de resina, mientras que el Ultem 2300 está reforzado con un 30 % de fibra de vidrio. También encontrará variantes de PEI con fibra de carbono.
El PEI ofrece además una buena resistencia a la luz ultravioleta y a las condiciones meteorológicas, y es intrínsecamente resistente a las llamas. Asimismo, resiste los alcoholes, los ácidos y los disolventes hidrocarburos, aunque se disuelve en disolventes parcialmente halogenados. La mayoría de los tipos de PEI son aptos para el contacto con alimentos.
El PEI se utiliza comúnmente en componentes de engranajes, carcasas de válvulas y de sensores y termostatos en la industria automotriz y aeroespacial.
El PEKK es otro polímero de la familia de la poliarilcetona (PEAK) y tiene unas propiedades de resistencia mecánica, térmica y química excepcionalmente buenas. Una de las razones por las que algunos fabricantes de tecnología aditiva eligen el PEKK en lugar del PEEK es que, en general, es más fácil de imprimir.
El PEKK puede procesarse a temperaturas de impresión 3D más bajas que los filamentos a base de PEEK, no requiere una cámara supercalentada (como el PEEK) y presenta una excelente adhesión entre capas, lo que da lugar a piezas con una precisión dimensional y resistencia en el eje Z excepcionales. Se trata de otro polímero de alto rendimiento y gran versatilidad para la impresión 3D, capaz de reemplazar piezas de metal y de material compuesto en diversos sectores, desde el aeroespacial y el automotriz hasta la tecnología médica y la naval. El material es resistente a prácticamente todos los productos químicos, tanto orgánicos como inorgánicos.
Las piezas impresas con PEKK pueden someterse a un tratamiento térmico (recocido) después de la impresión para maximizar sus propiedades mecánicas, térmicas y de resistencia química. Las piezas impresas tienen un color dorado translúcido y, tras el recocido, adquieren un tono tostado opaco.
El PEKK se utiliza para componentes estructurales, soportes y carcasas que deben soportar temperaturas y tensiones mecánicas extremas, así como la exposición a combustibles de aviación o fluidos hidráulicos. Es muy valorado por su menor peso en comparación con los metales y por cumplir con los estrictos estándares aeroespaciales, incluidos los reglamentos sobre llamas, humo y toxicidad (FST, por sus siglas en inglés).
El PEEK pertenece a la familia de polímeros de la poliarletercetona (PAEK) y goza de una popularidad cada vez mayor para aplicaciones en los sectores militar, farmacéutico, petroquímico, sanitario y de envasado de alimentos.
Sin embargo, su elevado coste y su complicado procesamiento lo limitan a un uso industrial con impresoras específicas. El PEEK pesa menos de la mitad que el aluminio y una sexta parte que el acero, lo que lo convierte en un excelente sustituto del metal para piezas de las industrias aeroespacial y del petróleo y el gas. Las propiedades del PEEK pueden mejorarse aún más combinándolo con materiales compuestos, como fibra de vidrio, grafito o refuerzos de carbono, que ayudan a reducir la contracción.
El PEEK también se utiliza para implantes médicos (ya que es totalmente biocompatible y transparente a los rayos X), pero existe una gran diferencia entre el PEEK industrial y el PEEK apto para implantes, siendo Evonik la única empresa que ofrece, hasta la fecha, un filamento de PEEK totalmente aprobado para uso médico (con un precio aproximado de 5 000 USD/kg).
El PEEK es muy resistente a temperaturas extremas de hasta 260 °C y a fluidos corrosivos, gases y altas presiones. Puede esterilizarse repetidamente sin que pierda su estabilidad dimensional.
El PEEK se utiliza a menudo para imprimir componentes ligeros y de alta resistencia que puedan soportar el calor y la tensión, como soportes, conductos y carcasas. En la fabricación de automóviles, se utiliza para piezas situadas bajo el capó expuestas al aceite, los combustibles y las altas temperaturas, reemplazando componentes metálicos para reducir el peso sin poner en riesgo la durabilidad.
En el campo médico, el PEEK se utiliza para implantes a medida, instrumentos quirúrgicos y aplicaciones dentales ya que es biocompatible y esterilizable. Se puede adaptar a las necesidades específicas de cada paciente sin perder la integridad estructural en entornos clínicos. En el ámbito de la electrónica, el excelente aislamiento eléctrico del PEEK y su resistencia al desgaste lo convierten en un material ideal para conectores, aislantes y componentes que deban funcionar en condiciones extremas o en entornos de alto voltaje.
Los fabricantes también recurren al PEEK para la producción de utillajes, plantillas y dispositivos de sujeción que deban conservar su estabilidad dimensional tras un uso repetido a altas temperaturas. Debido a sus extraordinarias propiedades, el PEEK es la elección adecuada en aquellas situaciones donde las cualidades de otros filamentos como el ABS, el nailon o incluso el policarbonato no bastarían. Sin embargo, la impresión con PEEK requiere utilizar una impresora 3D de alta temperatura con cámara calefactada y un manejo especializado, lo que limita su uso a contextos industriales avanzados o de investigación.
No resulta sencillo enumerar todos los tipos posibles de filamento para impresión 3D, ya que existen miles y constantemente aparecen nuevas mezclas y marcas en el mercado. Sin embargo, esperamos que este artículo le dé una idea de la variedad de opciones disponibles y de sus usos. Con este fin, a continuación se indican otros materiales y recursos complementarios para que pueda seguir aprendiendo.
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