Entre los fabricantes especializados y de nicho con productos prácticamente nacidos para ser impresos en 3D están los que fabrican silenciadores para armas, o supresores. PWS, con sede en Utah, acaba de adquirir a Nikon SLM una impresora 3D de metal de aproximadamente 1 millón de dólares para ampliar la producción. La impresión 3D permite fabricar los supresores como piezas únicas ligeras y sin costuras con intrincados canales internos de supresión de sonido que no pueden fabricarse de ninguna otra forma.