Los residuos plásticos de BMW Group generados por la impresión 3D de cientos de miles de piezas cada año, que se habían desechado, junto con las piezas usadas trituradas, se procesan ahora en filamento nuevo y se distribuyen por la red de producción mundial de BMW. Cada año se pueden convertir en filamento unas 12 toneladas de material reciclable. "El uso de polvo de desecho y componentes de impresión 3D desechados es un elemento clave de una economía circular funcional y eficiente", afirma Paul Victor Osswald, director de proyectos de BMW, que ha trabajado en esta iniciativa desde 2018.